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La Coctelera

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16 Diciembre 2006

...si bien todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia, no por eso procede todo de ella.

Hacia 3 años que Judith era viuda.
Se vestía de negro y procuraba ayunar todos los días.
Era buena, religiosa, y lo que podría llamarse moralmente “persona de abolengo” es decir, era millonaria.

-Judith, porqué en malos tiempos de tu vida, llenas tus manos de dinero?

Seguramente muchas jóvenes pueblerinas la envidiaban, hablaban mal a sus espaldas y cuidaban a sus esposos de no mirar a los ojos a la viuda que enamoraba espadas.

- Que es la envidia, si no un secreto bien guardado de una injusticia altamente visible a nuestros ojos. Y en este caso, a los ojos de muchas otras.

Se referían a sus hijos como parásitos de la fortuna; De la fortuna, que con tanto esmero, cuidado y lujuria le había costado a la pobre de Judith, calmar sus insaciables ganas de despertar un día y no respirar mas a lado de ese viejo que solo usaba el matrimonio para dormir tranquilo después de jugar al vientre en otro lecho.

Judith pues, no fue nadie interesante.
Solo una mas, que tuvo la suerte de ser la viuda y no compartir su cama nunca más, de cargar con los negocios, mandar y manejar a todo el mundo, con ese carácter altanero que solo a ella le funcionaba.

Ser viuda y millonaria son cualidades que vuelan y nadie pasa por alto.

A Judith la invitaban a las grandes fiestas, a probar los mejores vinos y degustar manjares. Siempre rechazaba toda oferta porque prefería rezar, junto a su Dios, que rodearse de indignos e incultos.

A Judith se la querían coger otros viudos de otros pueblos.
La seducían, pero no dominaban mas de lo que ella a su nueva herencia y a su nueva religión. Así que con un acto de arrogancia desechaba a los amantes que consideraba indignos de su compañía.

Hasta que un día un tal Holofernes, un hombre de pocas palabras, que representa a los típicos narcos de hoy en día, llego a conocer a Judith y como macho que era, se le ocurrió que seria una buena idea estar sobre Judith, olerla, tenerla, y saber que se siente estar con alguien que pasa todo el día encerrada ofreciendo rezos a Dios.
Nada mas de darse cuenta de que estaba ebrio y que Judith caminaba por las calles lentamente frente a el, se le fue el libido a la cabeza y se decidió a seguirla y habilmente con palabras, la convenció.

Judith bebió con el, y con sus “compitas’, se vistió bonita y se puso perfumen narcótico, para cautivar hombres a base de toloache y drogas.
(Me pregunto porque ya no los venden...)

Judith se quedo sola con Holofernes, se le acerco, y sin pensarlo lo llevo a la cama.
Apago las velas, mando a sus esclavos a dormir y se balanceo entre sus piernas, rodeando su cabello entre los dedos, lo lleno de esencias y lo tomo por la cabeza, la detuvo unos segundos en sus manos, y con todas sus fuerzas, alzo su cabeza y la golpeo 2 veces contra el suelo, y antes de que el pudiera despertar y verla, le corto la cabeza, rodó su cuerpo por la tierra, lo enterro junto a su marido y se fue a rezar.

* Por eso yo no confió, ni en los que rezan, ni en los que no lo hacen.

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cada

cada dijo

Me gusta tu estilo, que buena historia!

19 Enero 2007 | 04:31 PM

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